
Putto dormido
Ficha
La historia
El cardenal Francesco Barberini, sobrino del papa Urbano VIII, admiró la soltura y la seguridad con que estaba pintada esta pequeña figura, y monseñor Bernardino Scala, capellán del papa, mandó arrancarla de la pared y se la regaló. Guido Reni la había pintado al fresco hacia 1627 o 1628, en los locales de la Fábrica de San Pedro, la oficina que dirigía las obras de la basílica, consagrada en noviembre de 1626. Los responsables de la Fábrica le habían encargado un retablo, y el niño dormido era una muestra de lo que Reni sabía hacer con esa técnica. Lo cuenta el diario que Paul Fréart de Chantelou, el cortesano francés encargado de acompañar a Bernini, escribió durante el viaje del escultor a Francia en 1665, donde se dice que Reni lo pintó pour s'essayer, para probarse. El fragmento, de algo más de medio metro de lado, se engastó en un marco muy elaborado que todavía conserva. Un inventario de los Barberini de 1738-1740 describe el putto dormido en escorzo, bajo cristal, en un marco tallado y dorado con guirnaldas de frutas y, en el centro, las abejas de la familia.




