
Santa Catalina de Siena con el crucifijo y el lirio
Ficha
La historia
El convento donde Plautilla Nelli pasó su vida en Florencia estaba dedicado a santa Catalina de Siena, de modo que al pintar a la santa pintaba a la patrona de su propia casa. Nelli había profesado como monja dominica y aprendió a pintar por sí misma, sin taller y sin un maestro con quien formarse, en una época en que a las mujeres esa puerta estaba cerrada. Se la recuerda como la pintora más antigua de Florencia cuya obra se conserva. Aquí Catalina sostiene el crucifijo que, según se decía, contemplaba durante horas, y el lirio que representa su pureza, los sencillos signos devotos que una hermana de la misma orden conocía de memoria. Nelli dirigía dentro de los muros del convento un activo taller de pintura formado por monjas, y las tablas pequeñas como esta se hacían para la oración privada, no para exhibirse en público.