
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Santas Justa y Rufina
Ficha
La historia
En la Sevilla del siglo III, Justa y Rufina vendían cacharros de barro en el mercado. Se negaron a ceder su loza para una fiesta pagana en honor de la diosa Venus, la rompieron ante el ídolo y murieron por ello. Murillo las pintó hacia 1666 para el convento de los Capuchinos, ya convertidas en patronas de Sevilla. Por eso llevan lo que las identifica: las palmas del martirio, unas piezas de alfarería a sus pies y, sobre todo, la Giralda, que sostienen entre las dos. La ciudad creía que su intercesión había salvado la torre del terremoto de 1504, y aquí aparece pequeña, del tamaño justo para caber en sus manos.




