
Santo Tomás (interior) y San Silvestre (exterior)
Ficha
La historia
Un retablo de alas tenía dos caras. Los días corrientes permanecía cerrado y los fieles veían el exterior de las alas, y en las fiestas se abría y aparecía el oro. Esta tabla, del retablo de la Virgen que el taller de Marx Reichlich pintó hacia 1500 para la abadía de San Pedro de Salzburgo, conserva ambas. Por dentro, sobre un fondo dorado con relieves de brocado, el apóstol Tomás va descalzo, con un manto rojo forrado de verde, un libro y la lanza con la que, según la tradición, lo mataron en la India. Por fuera todo es más sobrio, un muro oscuro sobre una franja de suelo. Allí está el papa Silvestre con la tiara de tres coronas y la cruz papal, y sobre su libro se enrosca un pequeño dragón. Cuenta una leyenda medieval que Silvestre sometió en Roma a un dragón cuyo aliento mataba a la gente.



