Bodegón con cuenco y frutas
Ficha
La historia
En 1886, el año de este cuadro, el impresionismo empezaba a resquebrajarse sin ruido. Aquella primavera el grupo celebró su octava y última muestra en común, y un joven llamado Seurat ocupó una sala entera con diminutos puntos de color puro, un método que la crítica ya bautizaba como neoimpresionismo. Schuffenecker colgó nueve obras en esa misma exposición, varias naturalezas muertas entre ellas, y este frutero indica justo dónde se situaba él. Había aprendido la pincelada dividida en el círculo de Seurat, aunque nunca la llevó al rigor del punto. Fíjese en cómo cambian de tamaño y dirección las pinceladas sobre el mantel y la fruta, rosas y verdes fríos puestos unos junto a otros y no fundidos. Guardaba en casa algunas telas de Cézanne, el pintor que había hecho de esta sencilla fruta sobre una mesa un terreno propio.