Naturaleza muerta con calavera, libros, flauta y pipa

Naturaleza muerta con calavera, libros, flauta y pipa


Ficha

La historia

Cuando Steenwijck colocó una pipa de barro sobre esta mesa, hacia mediados del siglo XVII, fumar era todavía una costumbre bastante nueva en la República holandesa. El tabaco había llegado apenas una o dos generaciones antes por el comercio atlántico, y el humo de la pipa, que se deshace en nada, ya se había vuelto un emblema predilecto de lo deprisa que se van un placer o una vida. A su lado reposa una flauta de pico, cuyo sonido se apaga en cuanto el músico se detiene. Esos dos objetos sostienen el argumento del cuadro. Los libros representan el saber, el que se cultivaba en una ciudad universitaria como Leiden, donde Steenwijck trabajó. Y la calavera lo dice sin rodeos. Es una vanitas, un bodegón concebido para recordar que todo lo aquí reunido pasará. Steenwijck mantuvo una paleta de pardos y grises apagados y dejó que una sola luz se posara sobre el hueso y las páginas, mientras el resto se hunde en la sombra.

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