
Susana y los viejos
Ficha
La historia
Chassériau firmó y fechó esta pequeña tabla en 1856, el año de su muerte, ocurrida en octubre, a los 37 años. Ya había pintado a Susana 17 años antes, en un lienzo más alto que una persona, con los dos viejos escondidos al fondo entre los árboles. En esta tabla, de unos 40 centímetros de alto, los pega a ella.
Es el momento de la amenaza en el libro de Daniel. Los dos ancianos, jueces del pueblo, la han sorprendido sola en el baño y le dicen que, si no se entrega a ellos, jurarán que la vieron con un joven. Uno, con manto rojo, se inclina hacia ella desde la izquierda, y el otro, con turbante, asoma por encima de su hombro. Susana les da la espalda, con los brazos cruzados sobre el pecho y un paño blanco recogido en las caderas, todavía de pie en el agua.
La tabla siguió en la familia del pintor casi 80 años, hasta que el barón Arthur Chassériau la legó al Louvre en 1934.




