
Henri Matisse · PD
El té
Ficha
La historia
Verano de 1919, el primero después de la guerra. Matisse pinta el jardín de su casa de Issy-les-Moulineaux, a las afueras de París, con su hija Marguerite y su modelo Antoinette sentadas a la sombra y la perra Lili rascándose en la grava.
Marguerite es la de la derecha. Lleva al cuello la cinta negra que no se quitaba nunca, desde la traqueotomía de urgencia que le salvó la vida de niña. Matisse la pintó con esa cinta durante años. Su cara, resuelta casi como una máscara, contrasta con la de Antoinette, tratada de manera mucho más convencional.
La tela mide más de dos metros de ancho, la mayor que hizo en aquellos años. En 1925 la compraron Michael y Sarah Stein, de los primeros en coleccionarlo en serio, y medio siglo después llegó a Los Ángeles por el legado del hijo de Marcus Loew, el fundador de la Metro-Goldwyn-Mayer.




