
Bartolomé Esteban Murillo · PD
La adoración de los pastores
Ficha
La historia
Cuando Murillo pintó esta Adoración en la Sevilla de los años 1660, la ciudad aún no se había repuesto de la peste de 1649, que en pocos meses se había llevado a cerca de la mitad de sus habitantes. Su respuesta fue siempre la misma, la ternura. Escenas sagradas pobladas por caras corrientes, vecinos suyos, sin nada de solemnidad fría. Aquí los pastores se agolpan para ver al recién nacido, y uno trae un cordero atado de patas, el regalo humilde de un hombre de campo que también anuncia el destino del niño como cordero del sacrificio. La luz cae suave sobre el grupo. Fue su segundo intento conservado de este tema, y hoy cuelga en la Wallace Collection de Londres.




