
«La dama anémica»
Ficha
La historia
A este cuadro se le llama la dama anémica, y el apodo apunta a un mal que los médicos del siglo XVII tomaban muy en serio, la clorosis, que en la España del Siglo de Oro se conocía como opilación. Se creía que afectaba a las jóvenes solteras, y el remedio que más se recomendaba era casarse. La visita del médico fue un tema favorito de los pintores holandeses, y Hoogstraten reúne aquí a todo el reparto. La joven está sentada, sin fuerzas, con una chaqueta amarilla ribeteada de piel y los pies sobre un calientapiés. Detrás, el médico vestido de negro levanta al trasluz un frasco con su orina, la forma habitual de diagnosticar entonces, mientras otro hombre observa. Bajo la mesa hay un gato sentado, y justo al lado Hoogstraten dejó sus iniciales en las tablas del suelo.

