
Bartolomé Esteban Murillo · PD
La cocina de los ángeles
Ficha
La historia
Murillo pintó este cuadro en 1646, todavía con veintitantos años, para una pequeña casa franciscana de su Sevilla natal. Lo que cuenta es un milagro de cocina. Un humilde hermano lego, el cocinero del convento, cae en una oración tan honda que se eleva del suelo en éxtasis, y mientras queda suspendido sin poder trabajar, los ángeles asumen sin ruido su tarea. Muelen, friegan los pucheros, dan vueltas al asador, y un angelito pone la mesa para los pobres que habían venido a comer. Murillo da el mismo peso al milagro y al fregadero, con la misma luz cálida cayendo sobre las alas y sobre los cobres. Fíjese en las verduras y la loza esparcidas por el primer plano, pintadas con el cuidado que un maestro del bodegón les habría dado.




