
El convaleciente
Ficha
La historia
En 1858 Carolus-Duran estuvo a punto de morir por una enfermedad, y unos años después convirtió aquella experiencia en un gran lienzo, «La visita al convaleciente». No quedó contento con el resultado. Lo cortó y conservó solo dos fragmentos. El otro, casi con seguridad, es la pintura de un gran perro blanco y canela que salió a subasta en Nueva York en 2012. Este conserva al enfermo. Duerme sentado, con una almohada detrás de la cabeza, y su camisa roja resalta en la habitación oscura. En la mesa, al alcance de la mano, hay una jarra, un vaso de agua y un libro amarillo. En el borde del lienzo asoman los dedos de otra mano cuyo dueño ya no está en la escena. El Estado francés compró el fragmento en 1919, dos años después de la muerte del pintor.
