
La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos
Ficha
La historia
En 1807, pensionado por Carlos IV, José de Madrazo pinta en Roma un asunto casi sin precedentes en la pintura de historia: la resistencia de los pueblos de Hispania a Roma. Viriato tuvo en jaque a los ejércitos romanos durante casi una década y murió dormido, a manos de tres de los suyos comprados por el mando romano. El lienzo, de más de cuatro metros y medio de ancho, muestra el hallazgo del cuerpo, con las figuras alineadas en un solo plano y el toldo de la tienda recogido sobre el campamento del fondo. Madrazo lo concibió como cabeza de una serie sobre aquella resistencia. Solo llegó a pintar otra, la destrucción de Numancia. Al año siguiente abdicaba el rey que le pagaba la pensión y Madrid estaba ocupado. Él, en Roma, se negó a jurar fidelidad a José Bonaparte y pasó parte de la guerra encerrado con otros artistas españoles en el castillo de Sant'Angelo. El cuadro ya estaba colgado cuando el Prado abrió en 1819, pasó buena parte del siglo XX en los museos madrileños de arte moderno y volvió en 1971.