
Peter Paul Rubens · PD
La caída del hombre
Ficha
La historia
Este Adán y Eva es en realidad una copia. Rubens lo pintó hacia 1628, durante una misión diplomática en Madrid, donde pasó meses en la corte de Felipe IV. Aprovechó la estancia para copiar los cuadros de Tiziano de la colección real, al que admiraba por encima de casi todos. Aquí reproduce un Adán y Eva del veneciano, pero no de forma mecánica: le da carne más rotunda y movimiento, su manera inconfundible. Eva ofrece la fruta mientras una serpiente con rostro infantil se enrosca en el árbol, y un loro observa desde una rama. Copiar a los maestros no era plagio, sino una forma respetada de aprender y de rendir homenaje. Tanto el original de Tiziano como esta versión de Rubens acabaron juntos en el Prado.




