
La fiesta campestre
Ficha
La historia
Hay que fijarse en el monito atado con una cadena, en primer plano, entre los perros. Para el museo es la clave de esta fiesta al aire libre, pues representa al hombre pecador que se deja encadenar por sus bajos instintos. El público de la década de 1620 disfrutaría del espectáculo y captaría a la vez el aviso, que la vida es algo más que comer, beber y divertirse. Ante una casa de campo, varias parejas coquetean en los extremos, un laudista y una mujer con flauta tocan a la izquierda y en el centro se extiende una larga mesa. Un loro y un pavo real posan sobre un pedestal, y a la derecha unas botellas se enfrían en un gran recipiente. La firma, «D HALS 1627», está a la izquierda del centro, aunque hoy solo se ve con reflectografía infrarroja.
