
Los cuatro elementos: el aire
Ficha
La historia
En esta serie de los cuatro elementos, el aire corresponde a las aves, y Beuckelaer lo convierte en un puesto de volatería en la esquina de una plaza de mercado. Un joven vendedor con camisa roja levanta dos gallinas por las patas, en los cestos hay aves muertas junto a un montón de huevos y bajo una jaula de mimbre esperan otras. Delante, una muchacha sujeta un gallo cabeza abajo y nos mira de frente, con la otra mano apoyada en un gran jarro de latón. Lo pintó en 1570, en años de penuria económica y agitación religiosa en los Países Bajos. La historia bíblica queda pequeña, al fondo. Entre la gente de la plaza, una figura con calzas rojas es el hijo pródigo, que derrocha su herencia viviendo perdidamente. El pintor firmó y fechó el lienzo en el barril que hay debajo del jarro.




