
Gerard ter Borch · PD
Conversación galante, conocida como La amonestación paterna
Ficha
La historia
Durante siglos este cuadro se conoció como La amonestación paterna, pues se creía ver a un padre reprendiendo con dulzura a su hija, y hasta Goethe lo elogió con esa idea en mente. Los estudios modernos lo leen de otro modo. El hombre es demasiado joven para ser el padre, y todo el ambiente, el espejo, el perro, la gran cama al fondo, apunta a una escena de galantería, en la que el soldado sostendría una moneda para pagar a la joven. Gerard ter Borch pintó esto hacia 1654, en la Holanda próspera del Siglo de Oro. Se le admiraba sobre todo por algo muy concreto, nadie sabía pintar el satén como él. Fíjense en el vestido claro de la muchacha de espaldas, un brillo de seda que por sí solo justifica el cuadro.



