
Francisco Goya · PD
El juego del caballo y el jinete
Ficha
La historia
Hacia 1791 Goya llevaba años surtiendo de cartones a la Real Fábrica de Tapices y empezaba a cansarse del encargo, pero aceptó una última serie de escenas alegres, esta vez para el despacho del nuevo rey Carlos IV en El Escorial. El cartón muestra a unos chiquillos encaramados unos sobre los hombros de otros en un juego brusco que en España llamaban las gigantillas, el de crecer hasta volverse gigantes, sobre un fondo de lomas bajas y arboledas. Aquella serie fue la última que pintó para los tapices y quedó a medias. Poco después, hacia 1792, una enfermedad grave lo dejó sordo para siempre, y esta ladera de niños que trepan y se tambalean figura entre los últimos diseños ligeros y risueños que hizo antes de aquello.




