
El glaciar de Lauteraar
Ficha
La historia
Hacia 1776, unos pocos viajeros curiosos empezaron a hacer algo que sus abuelos habrían tildado de temerario: subir a los Alpes berneses solo para contemplar el hielo. El glaciar de Lauteraar, en lo hondo de esa cordillera, era uno de esos destinos, y Caspar Wolf lo pintó aquel verano a partir de estudios que hizo delante del propio glaciar. La gran roca plana del primer plano no es un invento. Era una repisa real donde los primeros visitantes se sentaban a respirar el aire frío y a mirar la pared de hielo que tenían encima. Wolf coloca sobre ella dos figuras diminutas, perdidas entre los seracs y la morrena gris. El lienzo es más bien pequeño, de unos 55 por 82 centímetros, y aun así deja que el hielo se alce, llenando el término medio y reduciendo el cielo a una franja estrecha en lo alto. El glaciar que registró aquí se ha retirado desde entonces valle arriba, lejos del lugar donde están sentadas esas dos figuras.