
Jan Matejko · PD
La colocación de la campana Segismundo en la torre de la catedral de Cracovia en 1521
Ficha
La historia
En 1874 Polonia no figuraba en ningún mapa: repartida entre tres imperios, había dejado de existir como Estado. Jan Matejko pintó entonces, una y otra vez, los días en que sí existió. Aquí recrea una mañana de julio de 1521, cuando la enorme campana que Segismundo I había encargado al fundidor Hans Beham, de Núremberg, fue izada a la torre de la catedral de Wawel, en Cracovia. Alrededor reconoció a toda la corte: el rey con la mano en el pecho, la reina Bona Sforza abrazando a su hija y el pequeño príncipe Segismundo Augusto. Para los polacos del siglo XIX aquel bronce era memoria viva, y la campana de Segismundo todavía suena desde Wawel en las grandes fechas del país.




