
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Las dos Trinidades
Ficha
La historia
En la Sevilla de la década de 1670, tras la peste que había diezmado la ciudad, la Iglesia de la Contrarreforma quería imágenes que hicieran sentir cercano el dogma, y pocos pintores lo lograban como Murillo. Aquí resuelve una idea difícil, la de las dos Trinidades. El Niño Jesús, en el centro, une la Trinidad celestial —el Padre arriba y la paloma del Espíritu Santo— con la terrenal, formada por María y José. Mira hacia lo alto mientras da la mano a sus padres humanos, de modo que un asunto teológico se vuelve una familia cogida de la mano. El cuadro toma su apodo del marqués de Pedroso, en cuya colección de Cádiz lo vio hacia 1708 el biógrafo de Murillo.




