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La colina de Colombes
Ficha
La historia
Arriba del todo, a lo largo de la loma, corre una hilera de frutales cubiertos de flor blanca. Eran los manzanos y cerezos que en 1884 ocupaban la parte alta de la colina de Colombes, un pueblo junto al Sena, al noroeste de París. Caillebotte vivía justo al lado, en Petit-Gennevilliers, y pintó esta ladera desde los prados que bordean el río. Casi todo el cuadro lo llena un ancho sembrado joven, de un verde intenso, que un camino de tierra cruza por la izquierda. Detrás, la cuesta sube en franjas estrechas de tierra labrada, con una casita solitaria. Los trenes de la estación de Saint-Lazare paraban en Colombes desde mediados de siglo, pero la tierra aún se trabajaba en parcelas pequeñas. En las décadas siguientes llegaron las fábricas y las viviendas, y en 1924 Colombes albergó el estadio principal de los Juegos Olímpicos de París.




