
La Santísima Trinidad flanqueada por san Marcos y san Antonio Ermitaño
Ficha
La historia
Los fieles de hacia 1480 o 1490 reconocían a los santos por lo que llevaban consigo. En esta tabla del Belvedere, bajo doseles de tracería tallada y dorada, san Marcos tiene a sus pies el león alado. San Antonio Abad, el ermitaño, sostiene una campanilla, y desde el suelo lo mira un cerdito. Campanilla y cerdo remiten a los antonianos, una orden hospitalaria que llevaba su nombre y atendía a los enfermos del fuego de san Antonio, un envenenamiento causado por el cornezuelo del centeno. En muchas ciudades sus cerdos podían andar sueltos por las calles, marcados con una campana. En el centro, Dios Padre, de barba gris y manto rojo, sostiene el cuerpo muerto de su Hijo, y entre las dos cabezas vuela la paloma del Espíritu Santo. Junto a esta tabla central estuvo en su día el ala con san Sebastián, hoy también en el Belvedere.
