
Gsimonov · CC0
El león hambriento se abalanza sobre el antílope
Ficha
La historia
Cuando Henri Rousseau expuso esta jungla en el Salón de Otoño de París en 1905, colgaba en la misma sala que Matisse, Derain y sus amigos de colores estridentes. Un crítico bautizó a aquel grupo como los fauves, las fieras, y la escena feroz de Rousseau, con su león clavando los dientes en un antílope, encajó de lleno con el apodo. Lo curioso es que Rousseau era un modesto empleado de aduanas, pintor autodidacta, y jamás había pisado un trópico: sus selvas nacían de las plantas del jardín botánico de París, del zoológico y de las láminas ilustradas. Las hojas, pintadas una a una con paciencia de aficionado, forman una espesura tan tupida que casi esconde a las dos bestias.




