
Francisco Goya · PD
La última comunión de san José de Calasanz
Ficha
La historia
Goya pintó este lienzo en 1819, cuando tenía 73 años, para la iglesia de los escolapios de San Antón, en Madrid. Eran los mismos religiosos que de niño le habían enseñado gratis en su Zaragoza natal. San José de Calasanz, el sacerdote aragonés que aquí recibe la última comunión, había fundado siglos antes esas escuelas para instruir sin cobrar a los niños pobres. Cuentan que Goya pidió una cantidad modesta y luego devolvió casi todo como donativo. Trabajaba en unos años difíciles, poco antes de una enfermedad grave y de las llamadas Pinturas negras. Aquí no hay nada de aquella oscuridad. Solo un anciano arrodillado en penumbra, con la luz recogida en el rostro.




