
Caspar David Friedrich · PD
El monje junto al mar
Ficha
La historia
Cuando Caspar David Friedrich mostró este cuadro en Berlín, en 1810, dejó descolocado a más de un visitante. Apenas hay nada: una playa estrecha, la figura diminuta de un monje y, encima, un cielo enorme que ocupa casi toda la tela. Friedrich había quitado los árboles, las rocas y los recursos con que un paisajista solía guiar la mirada, y dejaba al espectador a solas frente a la inmensidad. El escritor Heinrich von Kleist dijo que contemplarlo era como si a uno le hubieran cortado los párpados, sin nada que detuviera los ojos. El príncipe heredero de Prusia, un muchacho de 15 años, quedó tan impresionado que compró la obra junto con otra que Friedrich había colgado debajo de ella.




