La vendedora de buñuelos
Ficha
La historia
Es un pequeño trozo de la vida corriente de la calle en la República holandesa, pintado hacia 1650. Una anciana atiende un puesto de comida en la calle de una aldea, con todo lo necesario a su alrededor, un cesto de fruta, una olla de sopa, un tonel de vino y la sartén de aceite caliente para los buñuelos que vende a los que pasan. Dos niñas que vuelven de la escuela son sus clientas. La mayor le cuenta las monedas en la mano mientras la pequeña ya ha empezado a comer, y detrás llega un hombre con más género para vender. Los pintores holandeses de esa generación se hicieron un nombre con escenas así, gente común sorprendida en pleno gesto, sin moraleja alguna, pintadas para el gozo de un hogar acomodado. El detalle que conviene buscar es mínimo, las monedas que pasan entre los dedos de la niña y la palma de la anciana, el único instante del trato en torno al cual se organiza toda la escena.




