
Gerard van Honthorst · PD
La alcahueta
Ficha
La historia
Gerard van Honthorst volvió a Utrecht desde Italia con un recurso aprendido de los seguidores de Caravaggio, el de meter en el cuadro una sola vela y dejar que su luz lo decidiera todo. En Roma lo llamaban Gerardo de las noches. Firmó esta escena en 1625. Una joven sonriente, con plumas en el pelo y un laúd en las manos, se ofrece a la mirada, y a su lado una vieja alcahueta presenta al cliente y hace con los dedos el gesto del precio. Las plumas y el instrumento no son adorno inocente, sino el vocabulario con que la época señalaba el oficio. La luz baja y cálida que talla los rostros contra la oscuridad es la que Honthorst trajo del sur y con la que llenó de escenas nocturnas la pintura holandesa.



