
Franz Anton Maulbertsch · PD
La recepción de San Agustín en el cielo
Ficha
La historia
Hacia 1784, bajo el emperador José II, el arquitecto de la corte Johann Ferdinand Hetzendorf von Hohenberg devolvió a la iglesia de los Agustinos de Viena un aspecto gótico y retiró de ella 18 altares laterales barrocos. Para el nuevo altar mayor, Maulbertsch recibió el encargo de un fresco monumental pintado directamente sobre el muro. Este boceto al óleo, de hacia 1785 o 1786, es todo lo que queda. El fresco no llegó a durar un siglo y fue destruido cuando el edificio volvió a reformarse en 1873. San Agustín, con vestiduras de obispo, asciende sobre las nubes con una multitud de ángeles rumbo a la Trinidad, precedido por su atributo, un corazón en llamas. El pintor trabajó con cuidado los ropajes y apenas insinuó los rostros. El altar que hay hoy es de piedra y neogótico, pensado para la Iglesia Votiva de Viena y rechazado por el arquitecto de aquel templo.

