
Bartolomé Esteban Murillo · PD
El regreso del hijo pródigo
Ficha
La historia
Hacia 1667 Sevilla aún no se había repuesto de la peste de 1649, que se había llevado a cerca de la mitad de la ciudad. La Hermandad de la Caridad, a la que pertenecía Murillo y que dirigía el noble arrepentido Miguel de Mañara, enterraba a los muertos y socorría a los pobres. Para la iglesia de su hospital, Murillo pintó una serie de seis grandes lienzos sobre las obras de misericordia, y este es uno de ellos. La parábola del hijo pródigo servía a esa misión: el padre abraza al hijo harapiento que vuelve, mientras un criado trae ropas nuevas y otro sostiene el anillo de la reconciliación. A la izquierda, un muchacho lleva el ternero para el banquete y un perrillo sale a recibirlo.




