
Rembrandt, The Return of the Prodigal Son, 1668. Wikimedia Commons. · PD
El retorno del hijo pródigo
Ficha
La historia
Rembrandt pintó esta escena en los últimos años de su vida, hacia 1668, cuando ya lo había perdido casi todo. Había quebrado años antes, había vendido su casa y sus colecciones, y en 1668 murió su hijo Tito, el único que le quedaba de su primer matrimonio. Con ese peso encima abordó la parábola del hijo pródigo: el joven que malgastó su herencia y vuelve, arruinado y de rodillas, a pedir perdón a su padre. El anciano, casi ciego, se inclina y apoya las manos sobre la espalda del muchacho. Muchos han reparado en que esas dos manos no son iguales, una más firme y otra más delicada, como si en un mismo gesto cupieran la fuerza y la ternura. Alrededor, la penumbra rojiza deja apenas entrever a los testigos, envueltos en silencio. Rembrandt murió al año siguiente, en 1669, y este lienzo quedó como una de sus despedidas.




