
El escriba sentado
Ficha
La historia
Lo primero que llama la atención son los ojos. Cada uno es una pieza de magnesita blanca con un cristal de roca pulido engastado como iris, y un fino borde de cobre arsenical imita la línea oscura del maquillaje egipcio. Se hicieron en el Imperio Antiguo, la época en que se levantaban las pirámides, para la estatua de un hombre cuyo nombre desconocemos, porque no ha llegado hasta nosotros ninguna inscripción que lo identifique. Lo que sí cuenta la figura es su oficio. Está sentado con las piernas cruzadas y un rollo de papiro abierto sobre el regazo, en la postura de los escribas, los pocos que sabían leer y escribir y que llevaban las cuentas y los archivos del Estado. El arqueólogo francés Auguste Mariette la encontró en noviembre de 1850 en Saqqara, en un pozo cercano al Serapeo que estaba excavando, y el Louvre la compró en 1854.

