
La oración de la hilandera
Ficha
La historia
En la primavera de 1858 la novelista inglesa George Eliot pasó varios meses en Múnich, en plena escritura de su primera novela, Adam Bede. Visitó la Alte Pinakothek y en una carta habló del placer de evocar un pequeño Gerrit Dou que uno ha visto colgado en el rincón de uno de sus gabinetes. La novela se publicó a comienzos de 1859. Su capítulo 17 defiende la pintura de la vida corriente y se detiene en una anciana que come sola a mediodía, mientras la luz cae sobre su cofia y apenas roza el borde de su torno de hilar y su jarra de gres. Hugh Witemeyer, estudioso de la relación de Eliot con las artes visuales, vinculó ese pasaje con esta tabla, que Dou pintó hacia 1645 sobre un trozo de roble de apenas 30 centímetros de lado.




