Las lágrimas de San Pedro
Ficha
La historia
En 1833, un inventario de los Borghese atribuía este lienzo a José de Ribera, el pintor valenciano afincado en Nápoles. Después se propuso a Giacinto Brandi, activo en Roma, y el crítico Roberto Longhi vio en él a un naturalista romano anónimo de hacia 1640. El museo lo cataloga simplemente como obra del ámbito romano del segundo cuarto del siglo XVII. Tras el concilio de Trento, la Iglesia presentaba las lágrimas de san Pedro como prueba de que el arrepentimiento y la confesión borran hasta un pecado grave, y el tema gustó mucho a los pintores. Pedro había negado a Jesús tres veces antes de que cantara el gallo, y ese gallo aparece arriba a la izquierda, sobre el fuste roto de una columna estriada. La Galería Borghese lo lee como símbolo de la traición y, a la vez, del nuevo amanecer. En el centro, el viejo apóstol, envuelto en un manto pardo, entrelaza las manos y, con lágrimas en los ojos, mira hacia un punto lejano.




