
Mary Cassatt · PD
El aseo
Ficha
La historia
En la primavera de 1890 París se llenó de estampas japonesas. Una gran exposición en la École des Beaux-Arts colgó cientos de ellas, y Mary Cassatt, que rondaba los 45 años, volvió una y otra vez. Lo que vio la llevó a intentar algo que pocos artistas occidentales habían probado: su propia serie de diez estampas en color a la punta seca y al aguatinta, una técnica lenta e implacable que aprendió sola con un impresor contratado en su casa al norte de París. Esta hoja es una de las diez. Una joven se inclina sobre el lavabo, las mangas remangadas, sorprendida en el gesto corriente de lavarse. La habitación aplanada, el papel pintado, el vestido de rayas pegado a la superficie vienen de las estampas de Utamaro, tomados y trasladados a una alcoba francesa. Cassatt entintó y tiró cada prueba a mano, ajustando el color plancha a plancha, de modo que no hay dos ejemplares iguales.




