
Frans Hals · PD
El viajero
Ficha
La historia
Cuando Frans Hals pintó este pequeño retrato, hacia mediados de la década de 1650, había pasado ya de los 70 y sus años más prósperos quedaban atrás. Haarlem había dejado de ser la pujante ciudad cervecera de antes, y poco después el ayuntamiento pagaría al viejo pintor una modesta ayuda para que fuera tirando. Algo de esa prisa se percibe en la ejecución. El rostro está trabajado con cuidado, mientras que el cuello, el sombrero y el abrigo se resuelven con trazos rápidos y abiertos que un pintor más joven y pulcro habría suavizado. Apenas mide 35 centímetros de alto, más cerca de un estudio de cabeza que de un encargo importante. Dos siglos más tarde, esa pincelada suelta y de aspecto inacabado fue justo lo que pintores como Manet vinieron a estudiar a Haarlem.




