
Chaïm Soutine · PD
El pavo
Ficha
La historia
Hacia 1925, en un taller cerca de Montparnasse, Chaïm Soutine se dedicó a pintar animales muertos, uno tras otro. Junto a sus célebres reses desolladas, que remiten a Rembrandt, pintó aves desplumadas colgadas del cuello o de las patas, y este pavo pertenece a esa serie. Cuelga del gancho de un pequeño tragaluz, con el cuerpo estirado en diagonal, el pico abierto y las patas encogidas. Poco antes, entre finales de 1922 y comienzos de 1923, el coleccionista estadounidense Albert Barnes le había comprado decenas de cuadros de una sola vez, y por primera vez el pintor tuvo dinero. El Museo de la Orangerie relaciona estas aves colgadas con un rito que Soutine presenció de niño en Smilóvichi, cerca de Minsk. En la víspera de Yom Kipur se hacía girar un ave sobre la cabeza antes de sacrificarla. El cuadro perteneció al marchante Paul Guillaume y hoy forma parte de la colección Walter-Guillaume.




