El tipógrafo
Ficha
La historia
En 1919 Léger había vuelto a París tras la guerra, y la ciudad era un estruendo de letra impresa, carteles, periódicos, revistas y anuncios pegados en cada pared. Este gran lienzo convierte ese mundo en el retrato de quien lo fabrica, un tipógrafo ante su mesa de trabajo. Léger trata al humilde cajista como a un héroe de la ciudad moderna y lo arma con los mismos tubos y placas firmes que sus máquinas, la cabeza reducida a un óvalo reluciente. A su alrededor aparece la materia prima del oficio, una vistosa R de plantilla, discos, barras y guiones, los tipos dispuestos como piezas sobre un banco. El asunto le importaba lo bastante como para trabajarlo en varios estados, y hoy cuelgan versiones cercanas en Filadelfia y Nueva York.

