La vestal Claudia remolca la nave con la estatua de Cibeles

La vestal Claudia remolca la nave con la estatua de Cibeles


Ficha

Año
1527
Técnica
óleo sobre lienzo
Tipo
pintura
Dimensiones
129 × 195 cm

La historia

En el año 204 antes de Cristo, con el ejército de Aníbal todavía en Italia, los romanos mandaron traer de Asia Menor la imagen sagrada de Cibeles, la Gran Madre de los dioses, confiando en que les ayudara a ganar la guerra. Ovidio cuenta en sus Fastos lo que ocurrió en la desembocadura del Tíber. La nave que llevaba a la diosa encalló y nadie lograba moverla. Claudia Quinta, una joven de la que se murmuraba porque cuidaba demasiado su aspecto, rezó a Cibeles, tiró de la nave ella sola y la liberó, y con el milagro se acabaron las habladurías. Garofalo la pintó hacia 1527 de espaldas, menuda, arrastrando el enorme casco sin esfuerzo aparente, mientras por la orilla la siguen dignatarios y un grupo de músicos, preludio de la entrada triunfal de la diosa en la ciudad. Pero la Roma del fondo es la Roma de su propio siglo. En el horizonte se alzan el Coliseo y el castillo de Sant'Angelo, levantados siglos después del episodio y pintados, según el museo, con cierta ingenuidad arqueológica. En 1632 el lienzo estaba en Ferrara, en la colección de Roberto Canonici, cuyo inventario lo tasó en 300 escudos y no olvidó ni siquiera los dos perros entre la multitud, uno tumbado en el suelo y otro de pie.

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