
La visión de San Domingo de Cristo con las tres lanzas
Ficha
La historia
Según el Belvedere, pintó esta tabla hacia 1480 un pintor vienés del círculo del Maestro del Retablo de los Escoceses. La escena procede de la Leyenda dorada, que atribuye el relato a un fraile menor, viejo compañero de Francisco de Asís. Arriba, Cristo se sienta en una mandorla estrellada con borde de oro, alza las lanzas y apoya los pies en un globo oscuro. Debajo, la Virgen, con manto verde, tiende la mano hacia santo Domingo, vestido con el hábito blanco y negro. Detrás de él asoma otro fraile con aureola y hábito pardo, en quien la leyenda reconoce a Francisco. Enfrente reza una multitud encabezada por un anciano barbudo de rodillas, con turbante y ropa de brocado. A la mañana siguiente, sigue el relato, Domingo encontró en una iglesia al desconocido de su visión, lo reconoció enseguida y lo besó.