
Salvator Rosa · PD
El suplicio de Prometeo
Ficha
La historia
Durante buena parte de su historia en este palacio, el cuadro llevó un nombre equivocado. Los inventarios desde 1750 hasta comienzos del siglo XIX llaman Ticio al hombre atado a la roca, el gigante condenado en el inframundo a que los buitres le desgarraran el hígado. Su castigo se parece mucho al de Prometeo, encadenado a una peña del Cáucaso mientras un águila lo devoraba día tras día por haber robado el fuego a los dioses para dárselo a los hombres. Lo que los distingue está abajo a la derecha, una antorcha encendida, el fuego robado. El primer dueño conocido no se confundió. El inventario de bienes del coleccionista Carlo De' Rossi, hecho a su muerte en 1683, describe a Prometeo encadenado a un escollo, destripado por un águila o un buitre, con una antorcha encendida. Tampoco el nombre del pintor fue siempre seguro. Una lista de la familia de 1784 lo da como original de autor desconocido, y otra de hacia 1838, como escuela de Salvator Rosa. Hoy el museo lo atribuye al propio Rosa y lo fecha entre 1645 y 1650, aunque un catálogo anterior lo situaba en su juventud napolitana, cuando tomaba detalles de los gigantes martirizados de Ribera.




