
Didier Descouens · PD
Dos caballos llevados de la mano
Ficha
La historia
Cuando pintó esto no había cumplido los 18 años ni había entrado todavía en ningún taller oficial. Los caballos eran el asunto de su casa: su padre, el conde Alphonse, vivía para la caza y para los animales, y el primero que le enseñó a pintar fue René Princeteau, amigo de la familia, sordo de nacimiento, que se ganaba la vida pintando caballos y jaurías. De ahí vienen estas pinturas pequeñas, poco mayores que una cuartilla, hechas a pinceladas rápidas. En 1882 el joven Lautrec entró en el estudio parisino de Léon Bonnat, retratista académico y severo, que le soltó que su dibujo era sencillamente atroz. Casi todo lo que hizo en aquellos años sigue en Albi, su ciudad natal, porque su madre donó el fondo entero al museo que se abrió en 1922 en el palacio de la Berbie.




