
Francisco Goya · PD
Dos viejos
Ficha
La historia
Hacia 1819 Goya, ya viejo y sordo desde hacía años, compró una casa de campo a las afueras de Madrid. La llamaban la Quinta del Sordo, por un dueño anterior que también era sordo. Allí, sobre los muros enlucidos, pintó para nadie: no había encargo ni público, solo sus propias paredes. Este es uno de esos frescos, hoy conocidos como las pinturas negras. Se ve a un anciano de barba blanca, apoyado en un bastón, y a su lado una figura oscura que se inclina para gritarle o susurrarle al oído. Se ha querido ver en ella un demonio, o la muerte; nadie lo sabe con certeza. España salía entonces de la guerra contra Napoleón y del duro reinado de Fernando VII. Décadas después las pinturas se pasaron a lienzo, y desde 1889 cuelgan en el Museo del Prado.




