
Bodegón de vanitas
Ficha
La historia
Fíjese en la botella de vidrio que hay sobre la mesa. En su panza curva se refleja el taller y, dentro del taller, la propia pintora trabajando. Maria van Oosterwijck firmó el lienzo en el borde de la mesa, con la fecha de 1668, y el único otro lugar donde aparece es ese reflejo diminuto, tan pequeño que cuesta verlo. Todo lo demás habla de la muerte. Una calavera, un reloj de arena, un globo terráqueo y un libro rotulado Reeckeningh, la palabra neerlandesa para cuenta, la que cada cual rendirá de su vida. Dentro se lee, vivimos para morir y morimos para vivir. En 1730 el cuadro ya figuraba en la galería imperial. Más tarde pasó a las colecciones del castillo de Ambras, en el Tirol, y volvió a Viena después de 1806, cuando el Tirol quedó en manos de Baviera y las colecciones de Ambras se trasladaron a la capital.


