
Venus y Cupido sobre un delfín
Ficha
La historia
Cuando la familia Borghese inventarió sus cuadros en 1693, quien redactó la lista vio aquí a una mujer desnuda sentada sobre una roca con un paño blanco. En realidad es Venus, de espaldas, sobre una enorme concha que un delfín lleva hacia la orilla, con Cupido montado en otro delfín, arco y carcaj en mano. Que la diosa del amor nos dé la espalda es poco habitual, y el catálogo del museo sugiere un eco de Leucótea, la «diosa blanca» del canto quinto de la Odisea, que emerge del mar y entrega su velo al náufrago Ulises para que no se ahogue. De ahí el velo finísimo que sujeta y la piel lechosa. Cambiaso la pintó en Génova hacia 1560-1565, con la mirada puesta en Venecia. Los estudiosos relacionan las piernas largas con las Susanas de Tintoretto y el cuerpo pleno y pesado con las Venus del Veronés.

