
Artemisia Gentileschi · PD
Venus y Cupido (Venus dormida)
Ficha
La historia
Hacia 1626, Artemisia Gentileschi, célebre por sus heroínas indómitas como Judith o Lucrecia, se midió con un tema muy distinto: una Venus dormida. La diosa reposa desnuda sobre una tela azul, la cabeza sobre un cojín carmesí con borlas doradas, mientras el pequeño Cupido la abanica con plumas de pavo real. Su cuerpo, pesado y real, se abandona al sueño con una naturalidad poco frecuente en las Venus pintadas por otros. El azul del lecho es ultramar, hecho de lapislázuli molido, uno de los pigmentos más caros del momento y señal de un encargo rico y privado. Por la ventana se abre un paisaje a la luz de la luna, con un templo dedicado a la diosa. Artemisia trabajaba entonces para mecenas adinerados, entre Roma, Venecia y, más tarde, Nápoles.




