
Vista de Haarlem desde el noroeste, con los campos de blanqueo en primer plano
Ficha
La historia
En los inventarios holandeses del siglo XVII este tipo de cuadro tenía su propio apodo, un Haarlempje, es decir, un «pequeño Haarlem». Jacob van Ruisdael pintó toda una serie, mirando su ciudad natal desde las dunas, y este es de formato reducido, apenas 43 centímetros de alto. Casi todo el espacio se lo cede al cielo. La ciudad es solo una franja delgada en el horizonte, reconocible por el tejado alto y alargado de la iglesia de San Bavón, con molinos de viento repartidos a lo largo de la silueta. Más abajo, junto a las granjas de tejados rojos, hay largas tiras blancas tendidas sobre la hierba. Es tela de lino, puesta a blanquear al sol. Los blanqueaderos se instalaban al pie de las dunas por un motivo práctico, el agua purísima que se filtraba a través de la arena. El museo solo fecha la obra de forma aproximada, en algún momento entre 1650 y la muerte del pintor en 1682.




