
Vista del coro de la iglesia de San Bavón en Haarlem con la tumba imaginaria de un obispo
Ficha
La historia
Hacia 1630 la gran iglesia de San Bavón de Haarlem llevaba medio siglo al servicio del culto reformado, y los católicos de la ciudad solo podían rezar en casas particulares. Aun así, en esta vista del coro Saenredam colocó la tumba de un obispo que nunca existió. A la izquierda del todo se arrodilla sobre ella la figura oscura de un obispo, y la inscripción latina dice que a este obispo lo distinguen la recta doctrina y la santidad, más que la mitra y el báculo, y que tras la muerte le espera la gloria eterna.
El Louvre interpreta el monumento inventado como una afirmación de que el obispado católico de Haarlem había sobrevivido a la Reforma, aun sin los signos externos del cargo. El cuadro se pintó probablemente para un cliente católico de familia noble, y el especialista en Saenredam Rob Ruurs se preguntó si pertenecía a los señores de Assendelft más que a los de Berkenrode. Firmado y fechado en 1630, es una de las primeras pinturas fechadas de Saenredam, dos años posterior a la primera. Cuando se vendió en Róterdam en 1810, el catálogo lo atribuyó a J. Saenredam, es decir, a su padre, el grabador Jan.




