
Tabla votiva con Santa Ana, la Virgen y el Niño, y los santos Leopoldo, Ulrico y Andrés
Ficha
La historia
Leopoldo, margrave de Austria muerto en 1136, llevaba apenas 23 años en los altares cuando se pintó esta pequeña tabla votiva en 1508. El papa Inocencio VIII lo había canonizado en enero de 1485, a instancias del emperador Federico III de Habsburgo. Procede de la abadía cisterciense de Neukloster, en Wiener Neustadt.
Leopoldo aparece en primera fila, con un sombrero principesco ribeteado de armiño y la maqueta de una iglesia en las manos. A su lado, un obispo con casulla verde sostiene el báculo y un pez, atributo de san Ulrico de Augsburgo. Ante ellos se arrodilla el donante, con su escudo de armas al pie de la pintura. Al otro lado del suelo embaldosado, la Virgen sostiene al Niño desnudo junto a su madre, santa Ana, y entre ambos grupos queda una silla plegable vacía con un cojín rojo.