
Camille Pissarro · CC0
Mujer bañándose los pies en un arroyo
Ficha
La historia
En noviembre de 1894, Camille Pissarro le escribió a su hijo Lucien sobre este lienzo: una muchacha campesina que mete los pies en el agua. Lo daba casi por terminado, aunque sentía que aún le faltaba, según sus propias palabras, ese algo, y confiaba en que acabaría dándole con ello. Pissarro rondaba entonces los sesenta y cinco años, retirado en Éragny, en el campo al noroeste de París, y pintaba a las campesinas de su entorno con esas pinceladas pequeñas y apretadas que se pueden seguir por la orilla y el arroyo. La postura no lo soltó. Al año siguiente volvió a pintar a la misma muchacha en el mismo arroyo, esta vez desnuda, un tema que apenas tocó nunca, y esa segunda versión cuelga hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York. La de aquí sigue vestida, inclinada sobre el agua fría en una tarde cualquiera.




